Todo gran río empieza con una gota. Beauty River convertía el viaje de incentivo de Montibello a Brasil en un recorrido por la belleza en estado puro, siguiendo el curso del agua de un destino a otro. El río nacía en la fuerza de las cataratas de Iguazú, tomaba ritmo en Río de Janeiro y desembocaba en el color y el alma de Salvador de Bahía.
Cada etapa revelaba una forma distinta de belleza, acompañada de regalos en habitación, activaciones y piezas gráficas que el viajero iba descubriendo a su paso. El antifaz de carnaval, símbolo del viaje, guardaba el misterio hasta la noche final, una gala en la que todos se lo ponían para celebrar lo vivido. Un universo gráfico luminoso, entre la elegancia de la marca y la energía brasileña, daba unidad a toda la experiencia.
Un viaje que, como el río, no se detenía hasta llegar al mar.
Dirección creativa integralConcepto, storytelling, key visual, artes finales y producción.